SI LO HACES ES PORQUE PUEDES

No te engañes. El único motivo por el que lo haces es porque puedes.
Puedes enmascararlo con miles de argumentos.
No te engañes. Lo haces porque puedes.
Puedes mentirte de mil maneras.
No te engañes. Lo haces porque puedes.
Puedes inventarte muchas excusas.
No te engañes. Lo haces porque puedes.

El único motivo por el que le pegas a una criatura es porque puedes.
No te engañes. Lo haces porque puedes.
No es disciplina.
No es una forma de educar.
Es violencia. Es maltrato.
No te engañes…
y sobre todo, no le engañes. No es por su bien.

Los únicos motivos por el que no le pegas a tu jefe, a tu jefa, a tu pareja, a otra persona más fuerte y alta que tu, aunque te saque de tus casillas, es porque no puedes, porque no se debe o lo mejor de todo, porque le respetas.

No soy tolerante con el guantazo en el culo, con la cachetada. No soy tolerante porque no puedo y porque no quiero serlo. Porque es una forma de agresión a otra persona. A otra persona que no se puede defender. Pegarle a una criatura es un acto de superioridad y de incapacidad.
Pegarle a una criatura pone de manifiesto tu incapacidad de gestionar tu relación con ella desde el amor.

Situación.
Biblioteca infantil de Badajoz. Una señora muy señoreada con una niña de unos 5 años.
Una niña muy niña quiere un dvd diferente al que quiere su hermano. Un niño muy niño.
“Ese no, yo quiero otro”
“No me la montes, ponte el abrigo. Estoy muy cansada”
“Es que quiero otro”
ZAS ZAS!
Mi gesto en la cara. Yo que no puedo tolerar la violencia. Que siento que la violencia dentro de cualquier ámbito no es cuestión de la vida privada. No quito mis ojos de la situación.
La señora muy señoreada busca mi complicidad. Ella que no ha sentido ni un poquito de reparo en un espacio lleno de criaturas y de personas adultas.
“ Es muy bonito pegarlo a una niña”.
“ ¿Cómo?”
“Que es muy bonito pegarle una criatura”.
“Un guantacito a tiempo no pasa nada. Sino se me sube a las barbas”.
“No te engañes. Lo haces porque puedes. Es la única razón”

Se me olvidó decirle, “señora usted no tiene barba a la que se le puedan subir”.

La sociedad en la que vivimos nos pide que cuando escuchemos en el piso de al lado una situación de violencia la denunciemos. Que pegarle a una mujer es violencia de género. Que tenemos que cambiar nuestros patrones machistas y neomachistas y que es cuestión de toda la sociedad hacerse cargo. Es la sociedad en la que se persigue el acoso escolar entre niños y niñas. Es la misma sociedad en la que todavía educar a una criatura forma parte del ámbito privado. Que pegarle dos tortazos seguidos en el culo, y ponérselo “como un tomate” es problema de los padres y madres. Esa es la sociedad en la que vivimos.

Una señora muy señoreada, con abrigo de pieles y labios rojos, puede golpear a una criatura ante la mirada camuflada entre libros de muchas personas adultas. Quizás esa señora muy señoreada exprese su pena cuando se siente al ver los telediarios mientras engulle con cada cucharada de garbanzos las desgracias de miles de criaturas que pasan hambre, que sufren una guerra o un exilio, mientras que con la mano izquierda le da una colleja a una niña muy niña que no le gustan los garbanzos y no quiere comer.

Yo que no puedo tolerar la violencia. Yo que no quiero tolerarla porque la reconozco en mi. Porque soy violenta. Porque me veo en un segundo futuro resolviendo con mi hija con un apretón de brazo, un zarandeo, un tortazo. Yo que me reconozco en esos patrones de conducta no quiero tolerarlos, ni en mi, ni en la sociedad, ni en mi entorno.

Por eso no me engaño. Si alguna vez se me suelta la mano hacia la falta de respeto a mi hija, será sobre todas las cosas porque puedo. Y si pasa la infancia y adolescencia de ella sin haberlo hecho habrá sido porque HABRÉ PODIDO.

Y escribo porque pegarle una guantazo en el culo a una señora muy señoreada, con abrigo de pieles y labios rojos no se puede.

Yo Ana. Yo una madre cualquiera.

INSTINTO MATERNAL

INSTINTO MATERNAL

Perdónenme, permítanme.

El instinto maternal y el príncipe azul, habitan en el mismo país de las … “marantiras”. Aquel país sustentado en maravillosas mentiras. Y que tiemble la RAE!
Permítanme.
No, no haré apología de la mujer que decide no ser madre. Ni de la que decide serlo. Intentaré no hacer apología. Hablaré del YO MADRE. Primera persona del singular.

Perdóneme.

En la construcción social de la madre hay mucha tontería. Sí. Así de simple, tontería. Hay mujeres que se embarazan y otras que no. Y así, por las que se embarazan, esto de la humanidad continúa. Para bien o para mal. Hitler tuvo una madre que lo paró, y Luter King otra. Así de simple, y así de tonto. Un embarazo, en circunstancias normales, termina con el nacimiento de una nueva persona. Así de simple. O no tan simple…
Cuáles son los motivos, deseos, anhelos, impulsos o miedos por los que una mujer se embaraza… quién sabe. Cuáles son los motivos, deseos, anhelos, impulsos o miedos por los que una mujer no se embaraza … quién lo sabe. Puede que sean incluso los mismos.

En este caso,
Yo mujer. (punto y a parte)
Yo madre.

Veo mujeres que sufren mirando el reloj.
Veo mujeres que sufren buscando padres en un pajar.
Veo mujeres que sufren ante un positivo.
Veo mujeres que sufren dejando a sus creías en una guardería.
Veo mujeres que sufren por no dejarlas.
Veo mujeres que sufren.
Sufren.

Y es que en torno a la maternidad se han configurado una serie de creencias, sea cual sea la opción que se tome, que llevan al sufrimiento.

Parece ser que el Instinto Maternal es un ente de color de rosa que te posee y te hace pensar, creer, que el tener hijos e hijas se convierte en la única motivación de vida, que te realiza ante la vida, como persona, como mujer. Que los amarás sobre todas las cosas desde el primer momento. Que serán los días más felices de tu vida … bla, bla, bla.

Error: motivación, amarás, felices, estado de buena esperanza …

Qué pasa cuando una mujer embarazada siente que se ha equivocado, que no será capaz de cuidar a la persona que viene, que no está ilusionada, que quiere despertar de un mal sueño, que no entiende porqué quería ser madre. Qué está loca, o peor, que no tiene INSTINTO MATERNAL.
Pues pasa, que esa mujer no sabe, porque no se lo han contado, que es una entre muchas mujeres que se sienten así. Que la maternidad si algo te mueve, son las entrañas. Y en esas entrañas, quién sabe lo que una tiene guardado. La oportunidad que te brinda la vida es removerlas para construirte de nuevo.

¿Y el Instinto Maternal?
No es más que el Instinto. Y depende de cuánto estés conectada con esa parte de ti, para elucidar cuanto instinto aparecerá en esto de maternar.
Es instinto desear a otra persona, es instinto tocar a la otra persona, es instinto como el espermatozoide busca al óvulo, es instinto comer pepinillos en el embarazo, es instinto parir como una loba, lamer a tu cría, rebosar leche de tus pechos, cargar a tu cría, revolcarte con ella, cubrir sus necesidades físicas…
Y he aquí lo más dificil,
es empatía no abandonarla lejos de tu pecho, mirarla a los ojos cuando te diriges a ella, cubrir sus necesidades emocionales, no tratarla como si no entendiera, no comportarte con ella como no te gustaría que lo hicieran contigo, entender su maravilloso universo y valorarla como una persona íntegra pero de pequeño tamaño.

Que pasa entonces. Que tanto el instinto como la empatía son dos extraños en esta era. Que no se trata de nada rosa y con purpurina. Que es un camino duro de recuperar. Repito, instinto y empatía.

Señoras y señores.
Permítanme. Perdónenme.

El amor incondicional no es el de las madres (y padres) hacías sus crías.
Que es mentira. Que es una “marantira”.
El amor incondicional es de las crías a las madres (y padres).

Pararos.
Nuestras hijas e hijos nos aman seamos como seamos. Sin embargo, nosotras y nosotros, tenemos que trabajarnos el no esperar, el estar ahí sin condiciones, el rendirnos a cambiar nuestra vida, el adaptar nuestro ritmo, el pararnos a criar, a parir, el no esperar que sean de una forma u otra, el respetarlas en su desarrollo como personas. Respetarlas como personas.

PERSONAS.

Y perdóneme.
La mayoría de los, las que asentís con la cabeza, y decís hacerlo… preguntároslo de nuevo…

Y quien soy yo…
Simplemente una madre.

El sentido común

El sentido más nombrado y el más difícil de encontrar de todos los sentidos. Y parece que nos atañe a los humanos, pero quizás, con lo que hoy en día llueve, somos la especie que menos los usa.

En el reino animal, el sentido común de cada especie rige cuando llueve y se ponen a cubierto, cuando almacenan comida porque llegarán meses de vacas flacas, cuando se lame a sus crias para curarles una herida…

En el reino de las personas humanas no. No a todo, casi. Pues parece que el camino es deshacerse de este sentido junto con otros tantos como son el sentido crítico, el sentido del juicio y por supuesto, para mi el más importante, el sentido de humor.
Ni que decir tiene que la especie humana ha conseguido también apagar el sentido del olfato, con la cantidad de contaminación, el del gusto, con los alimentos transgénicos y pesticidas, el de la vista, construyendo edificios unos enfrente de otros, el del oído, con la contaminación acústica y los gritos entre unos y otras, y el del tacto, atrofiado de tan poco que nos tocamos en familia.
Qué cosas!

Volvamos al sentido común.
Me encantaría saber en que parte del camino evolutivo del ser humano, se ha comenzado a involucionar. Es decir, porque dejar aparcado el sentido común en la almohada nada más levantarnos, para mi, y sin ofender, es involucionar. O peor todavía puede ser, llevarlo como bandera para enmascarar prácticas de manipulación y propaganda.
Y también me encantaría saber, cómo, lo que se suponía ser sentido común durante miles de años de existencia del homo y homa sapiens, en los últimos 70 años se ha dado completamente la vuelta para convertirse en algo de modernos y hippies. No se.

Pero quizás la cosa sea rendirse. Y pensar que si doy teta a mi criatura donde me da la gana, busco un parto lo más natural posible, no me gusta comer alimentos tóxicos o plastificados, me encantan los tomates de la huerta de mi vecina, creo que la malicia no está en los niños y niñas, si no en la mente adulta, creo que lo público es público, es del pueblo, que los ayuntamiento no son cortijos que gestionan unos cuantos, y que el sistema educativo está para acompañar y facilitar, no para encorsetar y aborregar … no es que esté poniendo en práctica el SENTIDO COMÚN, sino que soy una HIPPIE ALTERNATIVA MODERNITA.

PENSAMIENTOS DE UNA CUALQUIERA.